Monday, March 24, 2008

I’m not O.K. (I Promise)

 

Camaradas, han sido varias semanas de sequía en este espacio para la cultura y las bellas artes. Han pasado muchas cosas. Hace unos días mataron a unos mexicanos en un campamento guerrillero y al decir donde estudiaban se comenzó a culpar a la ultraderecha del país, al Yunque, al gobierno federal y al Coco de hacer una campaña de desprestigio. No cabe duda que la Virgen de Guadalupe tiene un sustituto puma en el siglo XXI. Esta semana al ver los programas que dan noticias sólo se veían las civilizadas guerras entre gente del mismo partido político y las elevadísimas discusiones ontológicas entre emos, punks y demás corrientes de la filosofía occidental. Si cambiaban de canal, encontrarían seguramente Amar te duele o La risa en vacaciones. Al parecer este espacio no fue el único sin información estos días, los medios de comunicación masiva sufrieron la misma carencia al grado de repetir hasta la náusea la misma palabra, la cual dio el tema a esta entrada.

Hace cerca de tres años esperaba los últimos días de mayo para asistir a un festival con Motörhead, Jag Panzer, Metal Church, Into Eternity y otros grandes del metal. Aquellos tiempos mis vacaciones de verano comenzaban prácticamente con semana santa. En esos meses de descanso físico e intelectual conocí a una banda con un par de videos. Parecía el hijo perdido de Robert Smith, pero la música no era para nada como The Cure. Sonaban, sin embargo, a Green Day en la etapa de
American Idiot, pero talvez con menos ideas, las mismas que sólo los años dan. El pandita de pelo lacio me gritaba una y otra vez que no estaba bien. En el otro trabajo preguntaba una y otra vez qué era lo peor que podía decir y que las cosas eran mejores si se quedaba. Decidí buscar canciones de los dos discos que tenían, habían buenas. Mientras conseguía las canciones de My Chemical Romance descubrí que eran catalogados como “emos”. Supuse que eso era todo lo que escucharía con esa palabra. Ahora he leído hace poco que el señor Gerard Way, líder de la banda, afirma que el ‘movimiento’ emo es una mierda. 

     Al caminar por las calles se observan ejércitos de muchachitos cuyo peinado ha sido hecho por una mula. En algunos casos la luenga lengua pasó por las cabezas, lo cual también explicaría el exceso de cebo; en otros el problema estético se resolvió con una mordida y, en algunos temerarios, la mula lamió y mordió. Al ver tantos de estos especímenes que, no sólo trataban desesperadamente de llamar la atención con el exceso del estilo cuidadosamente despeinado, sino que eran prácticamente asexuados y, por el aspecto, podría decir que padecen anorexia (o son adictos a las anfetaminas). Una de las llamadas “tribus urbanas” (si algún sociólogo lee esto le agradecería mucho el que nos brindara un mejor término), otro grupo gigantesco de muchachitos que se juntan porque nadie los entiende: los emos.

     Cada vez veía más y más jovencitos a cuya edad se le puede establecer una cota superior de 15 o 16 años (a pesar de todo, sigo convencido de que no hay emos mayores de edad). Luego vi aquel video de youtube sobre los emos que seguramente todos han visto (¡qué bueno que se aproveche el tiempo con el anticristo y la morsa!). Al tratar de ver si existía alguna ideología, descubrí que hay un triste esbozo de una. Afirman que sólo se dejan guiar por sus sentimientos. ¡Vaya movimiento en contra de la razón! Mas no es para promover la intuición y dejar el libre flujo del
élan. ¿Qué dirían Percy Shelley y Lord Byron al ver sus ideas usadas por niños iletrados? En aquellas épocas románticas Mary inventaba a un monstruo, Stevenson hacía al suyo y ahora MTV hizo a Kudai.


     Tratando de buscar alguna ideología emo no se encuentra más. Ese tipo de muchachitos se sienten
incomprendidos, aunque sean miles iguales y no tengan nada más que expresar que el ya clásico “¡Ay de mí, qué infortunada suerte!” (dudo que los emos, camaradas, hayan leído Áyax de Sófocles, pero no importa). El que porten playeras de Sex Pistols, The Ramones, The Clash y demás bandas que iniciaron el punk y lo más cercano que hayan escuchado es al tipo de Pxndx (¿MXPX les suena?) gritando como niño que defeca con singular ira. No me molesta su existencia, en particular. No creo que se pueda hablar más de las raquíticas ideas que tratan de fungir como base de tanto adolescente con mucho tiempo libre.


     A pesar de ser una forma de cubrir la falta de imaginación o ingenio con ropa pegada, no es un pecado
contra la naturaleza humana o contra cualquier cosa. Sólo es aprovechar nuestra condena a ser libre para hacer válido el derecho a cosas que no dejen nada. Algunos ven telenovelas, otros leen a Dan Brown, algunos vemos Sony y otros son emos. Realmente carece de importancia si un ser humano se viste como afeminado sólo porque lo desea. A lo que quiero llegar es que es irrelevante ese tipo de cosas, por favor no crean que soy alguno de ésos que dice “todos somos iguales”. Hablando sobre las vagas ideas sobre las que se mueven no se pueden escribir más de unas cuantas líneas. Sin embargo, son inofensivos. No se meten con nadie. Esto lo digo por las batallitas que se llegan a dar entre emos y punks (más los llamados anti-emos).  Recuerdo haber visto a un punk (según dijo) afirmando que golpeaba a los emos, porque les copiaron (sí, claro, se descubrió en investigaciones recientes que los Sex Pistols eran teloneros del Tri). Si nuestros emos mexicanos en el intento de parecerse a algún dibujo de Tim Burton nos recuerdan a las Frescas de fresa (las de Ricolino), es exclusivamente su problema.

 

Termino esta emocional entrada. Sé que ustedes, camaras que leen regularmente mis textos, no caen ante este tipo de cosas. No obstante, creí pertinente establecer una posición frente a esto que afecta la capital de nuestro país “en vías de desarrollo”. Al parecer se siguen importando modas para tergiversarlas y hacerlas a la Concacaf. Camaradas, espero les haya gustado la entrada. Disculpen el largo período sin subir nuevas. Buen Día.

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Monday, February 25, 2008

The Number of the Beast

Camaradas, al comenzar esta nueva entrada un lunes por la mañana escucho varias noticias llamativas. Agresiones a líderes de partidos políticos por los militantes del mismo; el uso de un oxímoron que es posiblemente el más estúpido desde Revolucionario Institucional, ya que no sólo es contradictorio, también es un pleonasmo: el “paro patriótico nacional” (sic). Yo creía que suficiente con que en este país el machismo y la barbarie fueran tolerados por ser usos y costumbres, además de considerar la ineficiencia, el rezago y la dilapidación de recursos no renovables como parte de la identidad nacional. Ahora se considera patriótico detener y estorbar las actividades económicas y las vías de comunicación para seguirle el juego a un tipo a quien poco le falta para asegurar que Juárez le habla. Discursos dignos de cualquier sociedad de himenópteros (merci Bergson). Por otro lado, recibí otra mala noticia; Ellen Page no ganó el OSCAR por su actuación en Juno, ni ganó ésta por mejor película. Más aún, Enchanted no ganó mejor canción y Amy Adams estaba sumamente nerviosa al interpretar Happy Working Song y That’s how she knows no fue, desgraciadamente, cantada por ella. Comrades, les dejo esto.

Se apagaron las luces y a lo lejos se escuchaba una voz femenina cantando algo que no sonaba muy parecido al metal. Pregunté de quién se trataba y me contestaron “No pus es Lauren Harris, la hija del bajista”. Una vez aclarada mi duda me dispuse a escuchar a la señorita, aunque las mentadas de madre que le dirigían no me dejaba hacerlo de manera adecuada. No era mala, pero tampoco una maravilla. Fueron pocos minutos y pocas canciones, las cuales se parecían mucho entre sí, los que ocupó Mrs. Harris para su presentación como telonera de la Doncella. Al terminar su acto, pasaron cerca de veinte minutos para que las luces volvieran a apagarse.

     Todo estaba oscuro y las pantallas mostraban aviones, ataques y Winston Churchill invitaba a no rendirse. Fue entonces cuando comenzó todo con “Aces High” y la legendaria banda inglesa comenzó a tocar frente a Eddie (fuente de inspiración para la gran mayoría de las portadas de Gamma Ray). Siguió Two Minutes to Midnight mostrando que el señor Dickinson todavía canta y brinca. El público estaba simplemente eufórico y se entonaban piezas que, junto con el trabajo de Judas Priest, Motörhead y antes Black Sabath y hasta Deep Purple, formaron ese género de la música popular que es de los pocos que exigen algún tipo de dedicación: el metal. 

     Poco después con Revelations la gente levantaba el puño y coreaba la canción. Una pieza del metal que da deseos de brincar y asentir con la cabeza: Revelations. Inmediatamente después, el escenario cambió. Ya no se veía una esfinge con la cara del nunca bien ponderado Eddie. Ahora, detrás de los británicos estaba nuestro zombie favorito vestido como soldado de la armada inglesa. Y sonó, entonces, uno de los himnos de la doncella, aquél que varios hemos traído como tono en el celular y cuando un grupo le hace cover la gente grita con gran emoción “Ooooooooooh!”: The Trooper!

    Pasaron los años desperdiciados y una grave voz nos hablaba sobre un número, el cuál es uno humano, el seiscientos sesenta y seis. ¿Qué es lo que vi? ¿Podía creer que lo que había visto esa noche era verdad y no fantasía?…Porque en mis sueños siempre está el rostro maligno que tuerce mi mente y me lleva a la desesperación. Continuó Dickinson (Bruce, no Emily) cantando, las guitarras y el bajo enseñaban cómo hacer una pieza convertida ya en clásico del rock al momento que el Foro Sol totalmente lleno gritaba: “666 the Number of the Beast, 666 the one for you and me”. No veía un grito masivo tan impresionante desde Judas Priest, hace un par de años. Luego, noté que tenía el poder, tenía la fuerza para hacer que mi maldad tomara su curso.

    Una vez que hicimos matemáticas diabólicas huímos hacia las colinas entonando la rima del marinero anciano. Al terminar, preguntamos por qué debíamos de ser esclavos del poder. El poder de una buena guitarra distorsionada hacía sentir a todos los presentes que siempre el paraíso podía esperar. El bajo que, contrario a muchas bandas legendarias de este género, no pasa desapercibido llevaba a los extasiados asistentes a hacerse dudas (no metódicas al estilo cartesiano), al punto de exponer el problema en una simple pregunta ¿Puedo jugar con la locura? Al pasar el momento dubitativo llegó mi corte favorito de la doncella: El miedo a la oscuridad. La dama se retiraba con su propio tema: IRON MAIDEN.

     Se despidió el grupo de ingleses que después de siete años de no venir a México; regresó, vendió y tuvo que ser cambiado de sede por el exceso de demanda existente. Algunos jaloneos de pelo, los tradicionales empujones, los finísimos comentarios a cualquier chica que se sube en los hombros de algún mozo para ver mejor y el nuevo, divertido y bobo “EL QUE NO BRINQUE ES EMO”. A pesar de la edad avanzada de los intérpretes, el evento fue una clara muestra de que el metal sigue vivo. Citando a otro de los señores de juventud acumulada más importantes para este género: “For those about to rock, we salute you!”

Camaradas, concluyo esta entrada dedicada a la doncella de hierro. Agradezco a Shah of Blah y al Anónimo quienes han dejado apreciables comentarios en el post pasado. Interesante el punto de vista de Anónimo y la observación de Shah es algo curioso de lo que no me había percatado. He retrasado la publicación de este texto por motivos escolares. Desgraciadamente, no hubo tamalada el jueves por problemas técnicos. Pero todo el fin de semana habrá transmisión por http://www.asiaticamarket.com/asiaticaradio.html.

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Monday, February 18, 2008

Super Candy

Camaradas, en una semana de mutante final, duras decisiones, estreno de programas de radio, y victoria 4-1 de los pumas he visto, por fin, la cinta de la cuál quería hablar desde hace tiempo. Sólo el pequeño impedimento de no haberla visto me hacía imposible comentarla. Recuerden escuchar este jueves a las 22h hora de la Cd. de México, “La tamalada” aquí. También recomiendo un par de blogs. El primero es de un buen amigo mío locutor de ese programa de radio magnífico y lo podrán leer picando aquí. El segundo es de otro gran amigo, el cual ha sido el primero en agregar un link a este blog, el cual aparecerá en su pantalla si le dan click aquí. Ahora, disfruten de la presente entrada.

Si algo ha mostrado el sector joven de la población occidental es ser un gran mercado. Así, sólo con la existencia de la demanda por entretenimiento pueril disfrazado y por historias poco creíbles que sustituyen a personajes fantásticos infantiles por no menos inverosímiles paradigmas, se explica la existencia de insultos al ingenio de cualquier ser semi-letrado como “Niñas Mal”, “Rbd”, “Amar te duele”, Paulina Rubio o al tipo que se esmera en gritar “Beibi te quiero guooo, beibi te quiero guoguo”. ¿Por qué siguen reproduciéndose tanto esos cantantes que hablan como si tuvieran una grave discapacidad mental?

Circunscribiéndonos al cine, anualmente salen muchas películas dirigidas a los jóvenes. Basta ver cuántas rodó la señorita Higareda el año pasado. La mayoría son historias simplonas que, por respeto a Molière, me niego a llamarlas comedias. Resaltando que se puede hacer una buena cinta en un género así. Por otro lado, existen también las tragedias (con perdón de Sófocles) que, generalmente, son una triste adaptación de las telenovelas. En el 2007 se estrenó un trabajo que mostró se podía hacer una buena cinta para jóvenes sin forzar los diálogos o crear situaciones totalmente falaces, además de un gran humor escatológico: Superbad. Y un par de años antes, en 2005, se estrenó otra que no sé por qué no llegó al cine en México: Hard Candy. He escuchado varias opiniones sobre ésta, las cuales van desde comentarios halagüeños hasta la más temible indiferencia. Sin embargo, todas coinciden en la estupenda actuación de la señorita Ellen Page.

Al saber que se había hecho una película protagonizada por Michael Cera (Evan en Superbad) y Ellen Page nació inmediatamente la curiosidad, aunque existía el permanente y Humeano escepticismo. Poco tiempo después se publicaron las nominaciones a los OSCAR y, para mi sorpresa, aparecía ésta nominada en cuatro categorías (incluyendo mejor actriz y director). Desafortunadamente aún no llegaba al cine proletario. Habían quitado ya las cintas de Navidad y demás películas de terror de la cartelera y aún no aparecía. Decidí ver hace un par de días la cartelera del cine proletario y ya estaba la cinta que tanta espectativa (me) generó: Juno.

Todo comienza con una silla. Juno ve, por tercera vez, el resultado positivo de una prueba de embarazo. El problema es que Juno tiene 16 años. Como sucede con la gran mayoría de los adolescentes, es considerada por sus padres como una persona irresponsable que no sabe lo que quiere, esto es porque la gran mayoría de los adolescentes es así. Juno, al saber de su gestante estado, le da la gran sorpresa a su compañerito de escuela Bleeker (Cera). Para evitar arruinarla dejaré de decir cosas sobre la trama que no se infieran al ver el anuncio. Es decir, hasta aquí llegamos con la historia. Sólo afirmaré que está bien trabajada y los personajes no son vagos estereotipos, tal vez un poco el de Michael Cera lo es.

Como en Hard Candy, lo mejor de la película es la actuación de Ellen Page. Por otra parte, el señor Cera está poco aprovechado. Su personaje es bastante parecido al de Superbad. Esperemos que no se vuelva uno de esos actores que en todas las cintas salen del mismo personaje. Un gran punto a favor de la cinta es que Juno, la protagonista, es quien lleva la historia, es ella el verdadero eje del desarrollo de la cinta; lo cual no se ve casi nunca en comedias juveniles o como sea que le llamen los opinadores pagados de cine. Generalmente hay una historia muy difusa que es sólo un pretexto para contar chistes. Juno sí cuenta algo. Algo que podría considerar como fallas es una secuencia que no es relevante y dura cerca de cinco minutos.

Juno no es una comedia del estilo American Pie N o Superbad (aunque, como habrán notado, me divierte mucho la segunda). Sin llegar a tremendismos o a forzadas historias mojigatas, muestra las consecuencias de representar con poco ingenio fragmentos de la obra de Bocaccio. Evidentemente trata de dejar una lección en los espectadores, lo cual podría llegar a molestar, además de la visión anti-aborto de la historia. Como liberal no he podido elegir, sin caer en romanticismos metafísicos, una posición convincente al respecto. A pesar de que, por momentos, la película es un poco pequeña para la actriz, es una magnífica elección sobre cualquiera que se base en la violencia y el sexo mal utilizados. Pueden estos dos recursos estar prácticamente injustificados y tener aún así un resultado satisfactorio como “Hostel”.

Camaradas, terminá mi entrada sobre Juno. Que la hayan disfrutado. Buen día

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Sunday, February 10, 2008

Sweeney Bladehands

Camaradas, con la esperanza de que ahora sí ganen los pumas escribo esta entrada. Hasta ahora van 1-1 contra el gran equipo de Monterrey.

Después de la larga espera, por fin han traído acá Juno. Es protagonizada por Ellen Page (la niña de Hard Candy) y por Michael Cera (Evan en Superbad). Sin embargo, sólo la exhibían a las 22h30 y el cansancio del día hizo imposible la asistencia a la proyección. A pesar de la cercanía de los exámenes y mi notable mezquindad por ciertas materias, decidí ir al cine al día siguiente. En el establecimiento proletario al que voy aún no tiene Juno (espero que sí les llegue), así que decidí ver otra cinta y la ganadora fue Sweeney Todd. Un suceso trágico en el día que me obligó a declinar una invitación a un prometedor evento, pero ahora el día parecía que iba a mejorar.

El título en español, El barbero demoniaco, no suena muy prometedor. Es, como seguramente saben, una película dirigida por Tim Burton cuyo personaje principal es interpretado por (¡¡adivinaron!!) Johny Depp. Tenía ya preparada mi Coca-Cola y mis palomitas para ver el nuevo trabajo burtiano. Pasaron los tres anuncios que usualmente ponen en el cine proletario y comenzó todo. Un río rojizo corría mientras se mostraban los nombres de los actores y la primera sorpresa que tuve fue la aparición de Sacha Baron Cohen quien actuó en esa maravilla llamada Borat como Borat. También lo pueden ver en The Ali G show como Ali G. ¡¡Booyakasha!!

La película es, visualmente, parecida a Sleepy Hollow. Personajes y escenarios muy pálidos que dan la sensación, a veces, de ser una cinta en blanco y negro, pero manteniendo siempre tenues coloraciones. Había momentos oscuros que eran rápidamente contrastados con brillantes colores amarillos, como hace nuestro gran amigo Rembrandt (guardando distancias entre el pintor y el director). Una de las ventajas de mantenerse medianamente alejado de la televisión es que los prejuicios formados de una película son menores, así que recibí otra gran sorpresa al escuchar la música. Para evitar arruinar a aquellos que no la hayan visto diré sólo que este Burton se me hizo una una gran mezcla entre sleepyhollowburton y Anightmarebeforechristmasburton con un pequeñitas aportaciones de bigfishburton.

La cinta tiene varios momentos de humor negro (aunque deteste usar ese tipo de expresiones, creo que describe bastante bien). Hay una secuencia en la que los contrastes le salen muy bien al señor Burton. Johnny Depp con su usual cara de loco afeitando de una forma muy especial a los clientes y Mrs. Lovett preparando su receta secreta, lo cual me ha prevenido de ir a KFC. El ambiente como de musical se explica fácilmente, es adaptación de uno. Como tal, no es de esperarse algo como Macbeth. Pero hay elementos interesantes, como una especie de actitud edípica por parte de Toby hacia Mrs. Lovett.

En fin, es una cinta que vale la pena ser vista en el cine antes de que la transmitan mutilada y doblada por Gokú en el canal cinco en el ciclo de ”Tim Burtón y LLoni Dip”. Es una buena, aunque no afirmaría que es lo mejor que ha hecho el señor Burton. Así que si tienen tiempo y dinero disponible vayan a la tienda de autoservicio más cercana y luego al cine para disfrutar de “Sweeney Todd”. Sólo hagan caso omiso del título que parece anunciar la nueva película de Chabelo y Pepito (por cierto, ¿alguien sabe qué fue de Pepito?) .

Termino así, camaradas, esta entrada. Espero que para la próxima haya podido ver ya Juno. Aprovecharé este cierre de entrada para agradecer a Rachá por el link en su blog y anunciar el nuevo programa de Asiática Radio, el cual es una maravilla y tiene a destacados pensadores de la sociedad actual como locutores. Este programa pasará todos los jueves a las 22h a partir de este 14 de febrero. Y para comenzar bien la semana recuerden que los pumas por fn ganaron. Buen día.

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Monday, February 4, 2008

Monitos

Comrades, está aquí la entrada más reciente en este blog. Que la disfruten. Buen día.

“Un domingo de Super Bowl y América contra Pumas. El primer puente del año, la mitad de la ciudad se fue a Cuernavaca y un cuarto a Querétaro (…qué divertido). Además quedan aún cerca de tres meses para que sea retirada”. Intuí, bergsonsianamente, que habría poca gente en la exposición, así que fui confiadamente a verla. ¿Qué tan popular serían fotos de animalitos en el zóocalo de la Ciudad de México?


Salí de casa hacia los camiones. Subí al primero que ya estaba cercano a partir. Arrancó, aunque no estaba completamente lleno. La psicopatología de la vida cotidiana se encargaba de hacer más agradable el camino. A veces realmente risible, otras interesante y algunas más tan inverosímiles como película de Martha Higareda. Es divertido encontrar justificaciones de errores al hablar, al leer o al hacer cosas en nuestro dionisiaco icc.


Subí al metro y comienza un macabro desfile de vendedores que han sufrido severos daños mentales debido a una larga exposición al reggaeton a varios decibeles. No sólo la pasarela del transporte público fue engalanada por comerciantes de injurias sónicas. También apareció una serie de entes con ciertas deformidades que explotaban mientras “cantaban” para obtener la conmiseración de los usuarios. Claro que por conmiseración entendemos “una moneda que no fecte su economía familiar”.


Terminando la subsidiada odisea llegué al centro de esta ciudad. Mientras salía de la estación creía que posiblemente tendría tiempo de ir, después de ver el trabajo de Gregory Colbert, al MuNal…por trigésima vez. Pero la plancha estaba llena de gente y no eran manifestantes, hijos de Super Barrio o curanderos. ¡No! Eran los asistentes a la exposición. Al ver que iba a tardar más de un par de horas sólo en la fila, decidí ir a buscar otra opción gratuita cerca de ahí. Así fue como llegué a una exposición de Gabriel Vargas y Eduardo del Río.


La primera parte está enteramente dedicada a Rius, lo que me dio la idea de esta entrada. Son algunos cuantos dibujos y textos los que se presentan resaltando, todo el tiempo, el humor y la importancia para la caricatura mexicana del señor del Río. Es indudable la influencia de personas como Rius o Abel Quezada (1920-1991). Hace poco más de un año asistí a una plática impartida por Rictus, Magú, Tacho entre otros moneros. Ahí se dijo, por parte de los ponentes, que el cartón de Quezada en el que Dios crea a México sigue siendo punto de referencia en la caricatura nacional.


Se tienen entonces a dos grandes caricaturistas representativos de la segunda mitad del siglo XX (excluyo a Gabriel Vargas porque considero que es menos influyente, aunque su técnica, en dibujos serios, sea superior). Se tiene al gran caricaturista Quezada por un lado y a Rius por otro. El segundo representó en la década de los sesenta, setenta y hasta ochenta una gran crítica al PRI, al sistema político nacional, una denuncia de los abusos de las autoridades. Ninguno de los dos se caracterizó por una gran técnica del dibujo, la fortaleza de ambos estaba en las ideas. Aunque, personalmente y como podrán haber notado, prefiero al señor Abel.


El problema no está en tener como modelos a un gran humorista como Quezada, sino en haberse quedado en los chistes rojillos de hace cuarenta años de Rius . Se puede hojear la revista Proceso (el TV notas de la política) para encontrar el “mono sapiens” que ha dejado a un lado las buenas ideas para sustituirlas con un insulto y una burla fácil. Si toman un cualquier ejemplar de La Jornada encontrarán trabajos que siguen la misma línea de “mono sapiens”. He de reconocer que la técnica de Ahumada, Naranjo, Helio Flores es realmente notable, comparada con la de Quezada y Rius.


La caricatura mexicana ha pasado de ser una sátira de la política nacional a propaganda del cacique en caída del PRD. Ni siquiera es una lealtad a ciertas ideas u organizaciones. Es una burda idolatría del tlatohani tabasqueño. Para mostrarlo pueden hojear “El hijo del Chamuco” (la cual toma el nombre de la revista “El Chamuco” fundada por Rius) en la cual se critica a todos aquellos que no comulguen con el santo de Aristegui y Ricardo Rocha. Noten que no importan las ideas, lo que importa es el culto a la personalidad.


Existen pocas excepciones a esta epidemia obradorista que ha herido gravemente a la caricatura nacional. Un ejemplo es el señor Paco Calderón, quien fue calificado por el mesiánico como “caricaturista de la derecha”. Me resulta aberrante que los opinadores profesionales de la política sigan hablando en términos de “derechas” e “izquierdas”, pero me es aún más escalofriante que imbéciles conocidos como “líderes políticos” se sigan manejando así. Ha ganado el caricaturista Calderón los calificativos de “derechista” por pedir libertad económica en sus caricaturas y no tener fe en el voto por voto.


En la conferencia que mencioné en un principio, el único que tocó el tema del servilismo (aunque desgraciadamente sólo lo mencionó) de los moneros hacia la “izquierda” fue Luis Fernando. Afirmó que antes el monero era oposición al gobierno desde un lado rojillo, pero ahora que hay “partidos de izquierda” en el poder, era difícil establecer una actitud frente a ellos. Mencionó las posiciones encontradas de Ahumada y de Paco Calderón. Este último parece no ser muy apreciado en el círculo de los devotos moneros y es comprensible, pues ha demostrado, al no ser un tapetito más de todo lo que parezca rojo y abarcar con más conocimiento más temas, que la crítica gráfica no se ha perdido en discursos en el Zoócalo.

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Sunday, January 27, 2008

La octava entrada

Hey, compañeros. Espero les haya gustado el cuento proletario. Esta entrada es para decir que ya no podré escribir dos veces a la semana. La razón de esto es que ya he entrado a la escuela y ya no tengo tanto tiempo libre, así como ustedes no han tenido el suficiente para leer placenteramente este sitio.

    Los temas seguirán siendo parecidos. Me encantaría continuar con Justine y más ahora que me he acercado de nuevo a nuestro amigo David Hume, el cuál plantea las preguntas que parecen responder los personajes de Justine. Del mismo modo, habla de la actitud que debería tomar una persona virtuosa al caer en una sociedad de maleantes; justo como sucede a nuestra heroína al escapar de prisión.

    David Hume nos cuestiona sobre la moral y como establece Rodin(el personaje de Sade, no el escultor), afirma que “valores” como la justicia son apreciados únicamente por su utilidad a la sociedad. Para algunos nos resulta evidente que no existen el respeto, la justicia o la igualdad como entes que flotan en el aire. Aún no he sabido de una gacela que acuse a una leona de maltrato. Pero no me extenderé hoy más sobre esto.

    Camaradas, me despido por el momento y les recomiendo lean “An Enquiry Concerning the Principles of Morals” de David Hume. Y si no han leído a Sade, pueden hacerlo ahora en clases, podrán olvidarse un momento de la presión escolar para entrar en un mágico mundo de torturas y sofismas. Buen día.

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Thursday, January 24, 2008

Cuento Proletario II

Camaradas, durante una tarde llena de viento y apagones subo esta nueva entrada. Espero se reestablezca el sumistro de energía en sus pueblos pronto y puedan leer ya estas líneas mientras “L’internationale” está en nuestras mentes, puños y i-tunes. Disfruten de la segunda parte del gran cuento que ha hecho el señor Guillermo Sheridan. Por cierto, les recomiendo “El engarguito”, que es una recopilación de textos del escritor.

Cuento proletario (Parte II)
     —¡Pues la hamburguesa MacDo me pareció dégueu-lasse!
     — Claro que es horrible: es comida de proletarios pobres y vulgares. Pero más dégueulasse es que los izquierdistas como tú odien al McDonald’s por ser yanqui, en vez de respetarlo por ser proletario.
     — ¡No estuvimos sentados ni veinte minutos!
     — Hay otros camaradas esperando su ración. Además, tenemos cosas que hacer. Mientras la izquierda burguesa hace sobremesas, los proletarios liberamos países para la nueva Internacional.
     — ¡Y sin vino!
     — Nosotros tenemos cinco papilas gustativas. Están adiestradas para reconocer coca-cola, papas, carne, pan y ese triunfo supremo de nuestro discurso culinario: la salsa de tomate ketchup.
     — De la merde synthétique!
     — ¿Qué tienes contra lo sintético? ¿Otro prejuicio izquierdista? ¡Dadme plásticos, llenadme de styrofoams, colmadme de nylons! ¡Ya no el triunfo del proletario sobre la naturaleza, sino su suplantación! Deberías releer a Hegel. Su desdén a la naturaleza y la apología del artificio y la técnica que el proletariado internacional de hoy lleva al extremo.
     — Ya. Ça suffit, d’accord. Y ahora… ¿vamos al cine? Hay una película nueva de Zbigniew Kryzkhwlyzky, Angoisses de minuit que…
     — Prefiero la tele. Y en media hora comienza mi programa preferido: Alerte à Malibu.
     — Non! Pas ça! Alerte à Malibu!
     — ¿Cómo puedes despreciar así el programa más visto de la historia en todo el mundo? Billones de proletarios no podemos equivocarnos. Al día siguiente de que liberamos Bagdad, las antenas parabólicas se vendían como pan caliente para ver Baywatch, antes prohibido por Saddam y los imames. Los zapatistas en Chiapas ven Guardianes de la bahía. El filósofo alemán ve Die Rettungsschwimmer von Malibu. El pescador andaluz no se pierde Vigilantes de la playa. Y el pastor de Zambia, y el metalúrgico de Milán y…
     — ¡Enajenación y cursilería!
     — Ejemplo de solidaridad proletaria. Si un camarada come demasiadas MacDo y se mete al mar, puede hacerlo en la confianza de que en caso de sobrevenir el calambre será sacado del agua por los servicios del Estado con su moderno equipo y después será tenazmente revivido por una brigadista popular de tetas formidables.
     — ¡Más falsas que el ketchup!
     — ¿Y no soñó el socialismo clásico con liberar a las mujeres de la opresión de la ropa interior? Baywatch es un reconcentrado de ética marxista-leninista: fomenta el respeto a las leyes; castiga a los ambiciosos; corrige a los elementos antisociales; educa a las masas en el desprecio al mal; enseña a los niñitos pioneros a no tirar basura y a obedecer a sus padres y maestros; fomenta la higiene corporal y el ejercicio; destaca el respeto a los ecosistemas; subraya la importancia de la técnica al servicio del proletariado; exalta los valores del trabajo y el servicio a los demás; enseña a dar la vida por un camarada en problemas; enseña corrección política y a tolerar las diferencias culturales, raciales y sexuales. ¡Realismo en la forma, socialismo en el fondo! Si Gorki viviera, estaría escribiendo guiones para Baywatch.
     — Gorki jamás habría engañado a…
    — Baywatch no engaña a nadie. La cultura proletaria no engaña a nadie por el simple hecho de ser proletaria: la clase que detenta la verdad final. Es un hecho que al proletariado nos gustan las camaradas tetonas, las explosiones y la moral simple. Claro que dirás que Baywatch creó un mercado para un producto falso. Yo digo que interpretó adecuadamente los deseos verdaderos del pueblo. Cuando ustedes dicen que la mercadotecnia crea la falsa necesidad de un producto y manipula a los consumidores, desprecian la capacidad del pueblo para saber qué quiere y cómo lo quiere. Es un hecho que cuando el producto no contiene verdad popular, fracasa. El éxito de las tetonas salvavidas, las máquinas eficientes y los forzudos sudorosos corriendo al atardecer demuestra que el producto es verdadero, expresión auténtica de los valores eternos del alma humana, como La Divina Comedia o El Quijote.
     — ¡No seas irrespetuoso!
     — Es más: el Quijote mismo es un guardián de la bahía. ¿Y Ulises y Kafka? ¿Tú crees que el joven Werther se suicida si le da respiración de boca a boca una guardiana de la bahía? El Quijote quiere salvar a quien se está ahogando, aun si le va la vida en ello, sólo que en lugar de calzones lleva armadura y en lugar de bote con motor fuera de borda lleva jamelgo y en lugar de abdominales tiene huesos. Si la alcaldía de La Mancha tuviera dinero —y playa, claro— el Quijote estaría ahí, poniéndole a todo mundo el aparato para desaletargar corazones.
     — Zut alors! Estoy harto de tus estupideces. Vete a ver tu Baywatch. Yo iré a Angoisses de…
     — Comprendo tu ira. El poderío de los Estados Unidos apresura el triunfo de la utopía: la estupidez que tememos, pero deseamos. Un mundo de dicha perpetua en una playa sexy.
     — Un mundo de protoplasmas felices en un paisaje de florecitas, como al final de La máquina del tiempo de H.G. Wells. La sociedad soma de Huxley en Un mundo feliz
     — Prefiero Disneylandia.
     — Mais oui~

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Sunday, January 20, 2008

Cuento Proletario

Camaradas, me han llegado quejas sobre las dos entradas pasadas. Algunas por citar en francés y no poner la traducción y otras por hablar del libro que han dejado mucho tiempo en el olvido y, por lo tanto, no lo han terminado. Así que ya no habrá más “Justine”. Hoy publico un texto escrito por el señor Guillermo Sheridan y es la primera parte del “Cuento proletario”. Que se diviertan. Buen día.

Cuento proletario I

 

If California triumphs, there will
     be no need of proof readers…

George Steiner

 

     —Me dicen que hay un nuevo restaurant por l’Etoile donde hay unas pituitarias de jabalí à la Rabelais que…
     — Nada de eso. Hoy comemos en el MacDo.
     — ¿Quoi? ¿En el McDonald’s?
     — El de Champs Elysées. El restaurant más visitado del mundo.
     — Tu rigoles!
     — No, no bromeo.
     — ¡Pero si somos comunistas!
     — Por eso.
     — ¡Pero… les americains!
     — Hoy más que nunca, los comunistas debemos comer en el MacDo.
     — ¿Por qué?
     — Porque ganamos y hay que celebrarlo.
     — ¿Ganamos? ¿Qué? ¿Quiénes?
     — Ganamos la guerra. Nosotros los proletarios. Según la dialéctica marxista, nadie más puede ganar. Las pituitarias de jabalí son caras, cursis, decadentes. La MacDo es barata, humilde y energética. Como nosotros. Tu prejuicio burgués contra la comida proletaria me parece lamentable. Pan, carne y papas: ¡lo que Lenin prometió a la mesa del obrero!
     — Sí, pero… ¡MacDo! El imperialismo más…
     — ¿Imperialista, dices? Antes se llamaba internacionalismo... ¡Qué tiempos aquellos! Oponerse a la globalización es tan reaccionario… ¡Se supone que la consigna proletaria era uníos!
     — Sí, claro, como en Texas hay granjas colectivas…
     — Los EUA demostraron que la propiedad no tiene que ser monopolio del Estado para beneficiar al proletario. Que más vale un kulak eficiente que cien kolkosz improductivos y mil burócratas ineptos. Por eso la URSS fracasó y ellos no.
     — Pero ¡el Estado americain existe! ¡El aparato político-militar-industrial!
     — Claro que existe. Se llama Comité Central, compañero. ¿Cuándo viste un partido comunista sin comité central?
     — No puedo creer lo que oigo… ¡Los EUA son EL capitalismo!
     — No encuentro en los EUA nada, en el fondo, esencialmente incompatible con Marx: un Estado con una nomenklatura eficiente que controla a un proletariado dedicado a trabajar, a engordar (mucho) y a cultivarse en el ocio.
     — Un ocio de salvajes, ignorantes, unos cromañones vulgares…
     — Tus calificativos son típicos de un burgués ofendido por el proletariado. Yo creo que los EUA dominan al mundo porque Marx, como siempre, tuvo razón: una vez liberado, el proletariado americano desató su potencia creadora y provocó una reacción en cadena entre los proletarios de todo el mundo. Y sus compañeros de clase quieren sumárseles tout de suite. Son los intelectuales revisionistas, pequeñoburgueses y nacionalistas como tú los que odian a los EUA. El proletariado del mundo los adora: llena sus cines, baila sus bailes, los imita en todo. Y el proletariado no se equivoca nunca.
     — ¡Pero los EUA están sojuzgando al mundo!
     — Claro. Su modelo es popular y, por lo mismo, irresistible. Tu error consiste en no darte cuenta de que es un modelo que surge de una clase, no de una nacionalidad. Deberíamos estar orgullosos de que los miserables emigrantes hayan creado el jazz, los viajes a la luna, Nueva York, el Wonder Bra, la MacDo y el cine realista-socialista de Bgus Güilís.
     — ¡Son un asco!
     — Sí: un asco proletario. Típico odio a los EUA: la única minoría que se puede odiar sin culpa. Si fueran verdes, sería el único racismo sin reconvención. El desprecio político a su democracia, el ético a su poderío militar, el intelectual a su cultura media, el social a su mal gusto y el culinario a la MacDo no es desprecio a un país, sino a la clase social en que las utopías depositaron todas sus esperanzas. Los odias porque hasta ahí llegaron las utopías sociales por las que luchamos. ¡Bueno, pues resulta que la utopía era vulgar! No les perdonas haber convertido en virtudes los defectos de la naturaleza humana. Ni haber mostrado que los ideales de igualdad y libertad generaron una pesadilla. El Hombre al que Marx le ofreció “ser todo lo que quieras ser”, resultó un gordo de camisa rosa que quiere ir a Las Vegas. ¡Liberamos a Prometeo y dentro de él estaba Mickey Mouse!
     — ¡Quel horreur!
     — Un horror del Hombre, no de los EUA. Mientras nosotros teorizábamos sobre el proletariado, ellos llamaron a “los pobres, los hambrientos, las masas deseosas de respirar en libertad…”, los acogieron, les dieron trabajo, libre albedrío, los hicieron ambiciosos, se les dio la responsabilidad de elegir y eligieron…
     — Eligieron matar indios, tirar gobiernos, invadir Iraq…
     — Claro. El proletariado quiere dejar de serlo, lo más rápidamente posible, y engordar. Eso lo define. Lo mismo que la ambición de poder, el gusto de los negocios, el amor a las explosiones, al dinero y a las máquinas. Cuando el proletariado se lanza, no lo para nadie.
     — Ecoute, yo no puedo entrar, yo tengo un prestigio…
     — Pues yo sí. ¡Mira el McDonald’s más grande del mundo! ¡En París! Esto sí es revolución, no guillotinar capetos.
     —
Oh, mon Dieu…
     — Grasa y fécula y proteína proletaria. Entra al único paraíso posible de la clase obrera. ~

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Thursday, January 17, 2008

“Justine” ou “Les Malheurs de Groupe Éditoriale Tomo” II

Hey, camaradas, reciban esta segunda entrada sobre nuestro amigo Donatien. Espero les guste, originalmente iba a ser más largo. Pero preferí partirlo en dos, así que el siguiente será la tercera parte de “Los infortunios de Grupo Editorial Tomo”. Buen día.

“Justine” comienza con la descripción de la condesa de Lorsange, una hermosa libertina, y la forma en que ésta ha hecho su fortuna: engañando y utilizando su cuerpo. En su camino a la riqueza, se cuenta que ha quebrado a varios hombres entre los cuáles habían soldados, sacerdotes, nobles. Un día llega frente a ella una desgraciada condenada a muerte. La condesa deseaba escuchar la historia de la pobre, quien habla de sus infortunios que comenzaron con la muerte de sus padres. De cómo dejó de ser apreciada en cuanto el dinero se fue y de cómo su virtud la llevó al cadalso. La joven Justine va de un lado a otro huyendo de grandes torturas sólo para llegar a unas más atroces. Tormentos que van desde simples jalones de ropa hasta las fauces de hambrientos perros en medio de un bosque. Sin embargo, no me detendré tanto en las agresiones que sufre la heroína de nuestro educado marqués, las cuáles hacen ver al señor Bukowski como un osito cariñosito. Lo que realmente importa es el sistema que establece Sade a través de sus personajes para justificar todo tipo de vicio y cómo muestra a la virtud como una carga innecesaria que ofende a la misma naturaleza.


     Sade aborda varios temas en la novela. Contrario a la edición del metro, Donatien no se dedica a describir las más crueles torturas de una forma tan vulgar que haría ver a Charlie Monttana como Bécquer. La moral es, sin duda, el tema sobre el que la obra gira. De aquí puede tocar otros como la religión, cuyo nexo es obvio, el estado, la familia. Son “Corazón de Hierro”, el conde de Bressac, el Doctor Rodin y el Padre Clemente los hijos que engendra Sade para decirnos las razones por las cuales existen los infortunios de la virtud. El resto de los personajes son, mayormente, víctimas (Octavia, Onfalia, la tía del Conde, etc) o más libertinos (Padre Antonino, Padre Severino, du Harpin, Dubois, etc).


Coeur-de-fer

No es el primer hombre en maltratar a nuestra heroína. Sin embargo, es el primero en exponer las causas de las injurias. El corpulento delincuente centra su discurso en el egoísmo del ser humano. Parece ser, al menos, coherente. Sade basa gran parte de los argumentos, generalmente, en la naturaleza, justo como hacían los filósofos de la época y los más influyentes de esos momentos (como Rousseau). “Corazón de Hierro” afirma que el egoísmo es la fuerza motriz del mundo; no el amor, como siglos después afirmarían Gandhi y las Chicas Superpoderosas.


     Cuando la pobre virtuosa Justine afirma que incluso en su grupo delincuente la virtud es importante, pues de lo contrario cualquiera podría apuñalar a los compañeros y huír con lo obtenido. La respuesta de “Corazón de Hierro” es digna de cualquier homo-economicus: “no es la virtud lo que mantiene nuestras asociaciones criminales, sino el interés y el egoísmo”. Parecería un argumento razonable, lo malo es que se basa en un tipo de esencia inmutable en el ser humano. Aquí nuestro marqués expone la gran falacia del villano pues en una mismo diálogo pone a un ser cuya máxima es la esencia egoísta frente a Justine con una inmensa bondad, que a veces raya en la estupidez. Como sabemos, para justificar algún tipo de esencia las muestras representativas no bastan.


     Desde el egoísmo somos llevados, naturalmente, al estado. El pacto social, tema que atrajo a las mentes a partir del Leviathan, es el segundo ataque en los sofismas del bandido. “Corazón de Hierro” critica al supuesto pacto por considerarlo injusto desde un inicio. Como recordamos, éste consistía en ceder ciertos derechos para poder tener seguridad, propiedad y demás, dependiendo del autor de su preferencia. Pero uno se podría preguntar qué podrían ceder aquéllos que no tienen más que su vida. De ahí que no acepten el supuesto acuerdo. Además, por muy burdo que suene, nadie le preguntó a Sade si aceptaba tal pacto. Las palabras de “Corazón de Hierro” al describir aquéllo de lo que nos libraban las leyes recuerdan demasiado a las de Thomas Hobbes (vean el Leviathan). La gran diferencia es que el torturador de la bella Justine prefiere el estado de guerra, pues dentro de las leyes el débil está condenado a serlo por siempre y al romperlo podría deshacerse de la innoble condición.


Conde de Bressac

Los razonamientos de un noble tan singular como el que lo creó tienen dos puntos fundamentales. El primero que trataré es una falacia que aún hoy es bastante usada, incluso es parodiada en The Fifth Element (es la forma en que Zorg le justifica al padre sus acciones). El segundo es lo que consideraría “l’une des plus sublimes leçons que l’homme ait encore reçue”.No es, evidentemente, la exhaltación de la virtud que, por cerca de tres cientos de páginas es ridiculizada de la forma más cruel que un humano pueda pensar.

La primera y más hermosa cualidad de la naturaleza es el movimiento que la agita sin cesar, pero ese movimiento no es más que una serie de crímenes,y sólo se mantiene gracias a ellos…”


Así comienza el conde de Bressac a justificar sus crímenes. Al acercarme a este discurso no pude evitar acordarme de la que posiblemente sea la falacia económica más conocida: “La ventana rota” por Frédéric Bastiat. Al leerla el nexo entre un pensamiento y otro es evidente. Pero si carecen de tiempo para leerla les diré que la idea es la misma. La destrucción genera más beneficio que la construcción, pues la segunda es sólo una consecuencia del movimiento generado por la primera. En un lado es crimen y en el otro es un niño, una ventana y una piedra. No alargaré más este punto, pues resaltar esto que es tan evidente sería una ofensa al intelecto de los lectores.


C’est le seul orgueil de l’homme qui érigea le meurtre en crime”.


Tenemos frente a nosotros una de las sentencias que mejor expresan el carácter accidental de la vida humana. Es una necedad seguir empeñados en probar la necesidad de la especie humana, cuando lo más cercano a elemento inmutable que tiene es la contingencia inherente a nuestra existencia. No pretendo caer en los excesos sádicos, en los cuáles el homicidio mismo está permitido si el fin perseguido es el placer. Antes del conde de Bressac, “Corazón de Hierro” había dicho a Justine que olvidara todas las falacias cristianas que dirigían su vida, porque no somos más que “ínfimas porciones de materia” y al morir sólo regresaremos a la naturaleza para salir de nuevo en otra forma. 

     Ya son más de dos siglos los que nos separan de esta obra y resulta increíble que grandes revoluciones sociales e intelectuales no hayan sido suficientes para olvidar. No fueron suficientes las enseñanzas de Hume, el utilitarismo de Mill. O si no aprecian la lucidez en John Stuart, pasaron desapercibidas las quejas viscerales de Marx, la prosa incendiaria y seductora de Kropotkin, los razonamientos de Bakunin. No bastaron las vidas, seguimos ahogados en creencias primitivas como la esencia humana y pretensiones infantiles como el amor.

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Saturday, January 12, 2008

“Justine” ou “Les Malheurs de Groupe Éditoriale Tomo” I

La primera entrada del 2008 que no trata del 2007. Espero les guste, ésta me agradó más que las anteriores. Las citas en español son de la edición de cátedra y las francesas de Livre de Poche. 

Le chef-d’oeuvre de la philosophie serait de développer les moyens dont la Providence se sert pour parvenir aux fins qu’elle se propose sur l’homme, et de tracer, d’après cela, quelques plans de conduite qui puissent faire connaître à ce malheureux individu bipède, la manière dont il faut qu’il marche dans la carrière epineuse de la vie, afin de prévenir les caprices bizarres de cette fatalité à laquelle on donne vingt noms différents, sans être encore parvenu ni la connaître, ni à la définir”.

Donatien Alphonse François

Les Malheurs de la Vertu”


Eran los primeros días en la universidad, aquéllos en los que se respira pesadamente la confianza de los que acabábamos de entrar. Esos momentos en los que sólo se conoce a aquéllos que vienen del mismo lugar y la gente nueva inunda el paisaje. Algunos se muestran mucho más amables y sociables de lo que realmente son, otros elevamos la hostilidad a niveles que nos molestan a nosotros mismos. En estos tiempos se escuchan pláticas sobre las clases, el “Oye, güe, es que yo estudio eco, güe” y algunos pretenciosos hablamos de todo lo que leímos en el verano.


     Como casi siempre, al mencionar libros favoritos hablo de Donatien. Lo había leído un par de años antes en una editorial que debería ser cerrada por secuestro, mutilación y acoso a la literatura y a la filosofía: Grupo Editorial Tomo (los del metro). Mientras trataba de describir los textos de Alphonse, sin detallar cómo cada veinte páginas se quema incienso en el altar de Venus, soy interrumpido para interrogarme si había conocido a Bukowski. Me intrigó tal “escritor”, pues poco tiempo antes otro “ser ahí” me lo había recomendado.


     Decidí un día después de la escuela ir a una librería. Al llegar me preguntan qué es lo que busco y contesto “Vine al Sótano porque me dijeron que acá vendían a un escritor, un tal Charles Bukowski”. Llego y compro “El hijo de Satanás”, una pequeña colección de cuentos cortos. En la contraportada se puede leer “Charles Bukowksi ofrece la llave para abrir las secretas puertas del infierno”. Comienzo con el texto esperando encontrar lo prometido y algún tipo de justificación para ello. Hay cuentos realmente divertidos, pero nada más. No hay sofismas o razonamientos que aclaren la conducta de los personajes.


     Aproximadamente año y medio después, mientras decidía qué comprar para pasar las vacaciones pensé que sería buena idea darle una segunda oportunidad a Charles. Además, un año antes había descubierto que en Navidad Sartre y Kropotkin resultan un poquito abrumadores. Entonces, esta vez había escogido a Kropotkin y a Bukowski. Mientras buscaba la “La Historia de la Revolución Francesa” de mi amigo anarquista encontré entre los libros de Cátedra al buen Donatien. Evidentemente, adquirí a Alphonse en lugar de Bukowski, a pesar de haber leído ya el libro. Desgraciadamente no tengo conmigo la edición del metro para que puedan apreciar el abismo entre la primera que adquirí y la última que leí. 


     Donatien Alphonse François de Sade es un escritor que va mucho más allá de las explosiones de amor y demás fluidos corporales. Es más que un libertino prosaico cuyas torturas son tan impactantes que han dado origen a una nueva palabra (como es obvia no la diré). En “Justine”, Sade presenta a una joven cuya virtud es sólo comparable con su belleza, quien va contando los sufrimientos causados por su amor a Cristo y a su palabra. Superficialmente se podría decir que Justine es una especie de versión porno del “Lazarillo de Tormes”.


     Donatien dirige el texto a una amante suya, Marie-Constance Renelle, y en la dedicatoria Sade establece el objetivo de su novela (“aunque no tan novela como se podría llegar a creer”) :


En una palabra: arriesgarse a describir las escenas más atrevidas y las situaciones más extraoridnarias, a exponer las afirmaciones más aterradoras y a dar las pinceladas más enérgicas, con la única intención de obtener de todo ello una de las más sublimes lecciones de moral que se hayan ofrecido al hombre, era -y todo el mundo estará de acuerdo conmigo- llegar al objetivo por una ruta poco frecuentada.

 

     Sade quiere enseñar la virtud mostrando al vicio de la forma más repugnante que se pudiera imaginar “…jamás pintaré al crimen con otros colores que los del infierno. Quiero que lo vean desnudo, que lo detesten…” (Idée sur les Romans). La novela, sin embargo, parece a veces una hermosa apología del vicio desarrollada sobre una prosa divertida y envidiable que es adornada con los más graciosos y creativos eufemismos. Pero, como más adelante diré, el sistema en el que se basa es, en su mayoría, un conjunto de sofismas, cumpliendo así Donatien con su objetivo. El anticlericalismo, por otra parte, es una gran crítica a la religión y sus representantes; además, se deben recordar los revolucionarios tiempos en los que Sade hizo su obra.

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