Super Candy
Camaradas, en una semana de mutante final, duras decisiones, estreno de programas de radio, y victoria 4-1 de los pumas he visto, por fin, la cinta de la cuál quería hablar desde hace tiempo. Sólo el pequeño impedimento de no haberla visto me hacía imposible comentarla. Recuerden escuchar este jueves a las 22h hora de la Cd. de México, “La tamalada” aquí. También recomiendo un par de blogs. El primero es de un buen amigo mío locutor de ese programa de radio magnífico y lo podrán leer picando aquí. El segundo es de otro gran amigo, el cual ha sido el primero en agregar un link a este blog, el cual aparecerá en su pantalla si le dan click aquí. Ahora, disfruten de la presente entrada.
Si algo ha mostrado el sector joven de la población occidental es ser un gran mercado. Así, sólo con la existencia de la demanda por entretenimiento pueril disfrazado y por historias poco creíbles que sustituyen a personajes fantásticos infantiles por no menos inverosímiles paradigmas, se explica la existencia de insultos al ingenio de cualquier ser semi-letrado como “Niñas Mal”, “Rbd”, “Amar te duele”, Paulina Rubio o al tipo que se esmera en gritar “Beibi te quiero guooo, beibi te quiero guoguo”. ¿Por qué siguen reproduciéndose tanto esos cantantes que hablan como si tuvieran una grave discapacidad mental?
Circunscribiéndonos al cine, anualmente salen muchas películas dirigidas a los jóvenes. Basta ver cuántas rodó la señorita Higareda el año pasado. La mayoría son historias simplonas que, por respeto a Molière, me niego a llamarlas comedias. Resaltando que se puede hacer una buena cinta en un género así. Por otro lado, existen también las tragedias (con perdón de Sófocles) que, generalmente, son una triste adaptación de las telenovelas. En el 2007 se estrenó un trabajo que mostró se podía hacer una buena cinta para jóvenes sin forzar los diálogos o crear situaciones totalmente falaces, además de un gran humor escatológico: Superbad. Y un par de años antes, en 2005, se estrenó otra que no sé por qué no llegó al cine en México: Hard Candy. He escuchado varias opiniones sobre ésta, las cuales van desde comentarios halagüeños hasta la más temible indiferencia. Sin embargo, todas coinciden en la estupenda actuación de la señorita Ellen Page.
Al saber que se había hecho una película protagonizada por Michael Cera (Evan en Superbad) y Ellen Page nació inmediatamente la curiosidad, aunque existía el permanente y Humeano escepticismo. Poco tiempo después se publicaron las nominaciones a los OSCAR y, para mi sorpresa, aparecía ésta nominada en cuatro categorías (incluyendo mejor actriz y director). Desafortunadamente aún no llegaba al cine proletario. Habían quitado ya las cintas de Navidad y demás películas de terror de la cartelera y aún no aparecía. Decidí ver hace un par de días la cartelera del cine proletario y ya estaba la cinta que tanta espectativa (me) generó: Juno.
Todo comienza con una silla. Juno ve, por tercera vez, el resultado positivo de una prueba de embarazo. El problema es que Juno tiene 16 años. Como sucede con la gran mayoría de los adolescentes, es considerada por sus padres como una persona irresponsable que no sabe lo que quiere, esto es porque la gran mayoría de los adolescentes es así. Juno, al saber de su gestante estado, le da la gran sorpresa a su compañerito de escuela Bleeker (Cera). Para evitar arruinarla dejaré de decir cosas sobre la trama que no se infieran al ver el anuncio. Es decir, hasta aquí llegamos con la historia. Sólo afirmaré que está bien trabajada y los personajes no son vagos estereotipos, tal vez un poco el de Michael Cera lo es.
Como en Hard Candy, lo mejor de la película es la actuación de Ellen Page. Por otra parte, el señor Cera está poco aprovechado. Su personaje es bastante parecido al de Superbad. Esperemos que no se vuelva uno de esos actores que en todas las cintas salen del mismo personaje. Un gran punto a favor de la cinta es que Juno, la protagonista, es quien lleva la historia, es ella el verdadero eje del desarrollo de la cinta; lo cual no se ve casi nunca en comedias juveniles o como sea que le llamen los opinadores pagados de cine. Generalmente hay una historia muy difusa que es sólo un pretexto para contar chistes. Juno sí cuenta algo. Algo que podría considerar como fallas es una secuencia que no es relevante y dura cerca de cinco minutos.
Juno no es una comedia del estilo American Pie N o Superbad (aunque, como habrán notado, me divierte mucho la segunda). Sin llegar a tremendismos o a forzadas historias mojigatas, muestra las consecuencias de representar con poco ingenio fragmentos de la obra de Bocaccio. Evidentemente trata de dejar una lección en los espectadores, lo cual podría llegar a molestar, además de la visión anti-aborto de la historia. Como liberal no he podido elegir, sin caer en romanticismos metafísicos, una posición convincente al respecto. A pesar de que, por momentos, la película es un poco pequeña para la actriz, es una magnífica elección sobre cualquiera que se base en la violencia y el sexo mal utilizados. Pueden estos dos recursos estar prácticamente injustificados y tener aún así un resultado satisfactorio como “Hostel”.
Camaradas, terminá mi entrada sobre Juno. Que la hayan disfrutado. Buen día