Friday, October 17, 2008

“Siempre tocamos los mismos”

Camaradas, después de mucho tiempo de no escribir regreso. Es una gran sorpresa mía el notar que últimamente he tenido más visitas que cuando actualizaba esto con mayor regularidad. Espero que hayan escuchado alguno de los discos que comenté la vez pasada, si no, pues escuchen el de Paté de Fuá. Hace poco adquirí “De-Loused in the Comatorium” de The Mars Volta, un disco raro y recomendable, como sabrán, con una Coca Cola fría. 

El televisor había sido prácticamente expulsado del cuarto: la programación abierta como siempre, pura basura sensacionalista, chismerío político disfrazado de noticia o análisis y debate, películas mutiladas y dobladas por los cuatro actores de siempre, los pumas que no han hecho un partido decente desde hace tiempo, la selección mexicana pierde en Kingston y empata en Edmonton (contra dos superpotencias y siguen diciendo “Gigante de la Concacaf”, asociación en la cual el raquitismo reinante hace confundir la elefantiasis con grandeza). Sólo se mantenía adentro el aparato por la Premier League, “The Big Bang Theory” y “30 Rock”. Sin embargo, un evento que cada año llama la atención de la misma forma en que lo hace un accidente automovilístico en la carretera se iba a llevar a cabo. Un canal para chavos en el cual la coherencia con el nombre es lo menos que importa. Sí, comrades, me refiero a MTV LA.

     Ahora no sería un Palacio de los Deportes medio vacío el lugar donde se realizarían. Tampoco habría que ver dos horas seguidas a Diego Luna diciendo groserías forzadas y haciéndose el chistoso con un nacionalismo de tequila, sombrero y cactus (sí, como lo vieron en “Y tu mamá también”). Eso ya representaba una leve esperanza en los premios, la cual creció al saber que Metallica se presentaría. Sé que Metallica no es lo que algún día fue con trabajos como Ride the Lightning o …And Justice for All, mas Death Magnetic es un disco muy superior a Saint Anger. Rick Rubin ha hecho un gran trabajo después del desastre hecho por el señor Rock. También estaba anunciada Katy Perry, cantante pop que seguramente no será recordada en un par de años o en uno, pero es simpática.

     Cuando la esperanza murió, los premios seguían ahí. Salió Café Tacvba a tocar, nosecomosellameahora (el vocalista) portaba una playera con la leyenda: “Siempre tocamos los mismos” (una de las características principales de tan tristes premios). Y así fue: Café Tacvba (de los pocos buenos del rock nacional, junto con La Barranca y pocos más), Venegas, Zoe, Belanova, Ximena Lamigraña (Lafourcade Reloaded) y el Bono región cuatro: Juanes (por aquello de salvar a los huérfanos, a las ballenas y a las ballenas huérfanas). No fueron malas, pero tampoco fueron algo que pase a la historia, ni siquiera a los tabloides o vulgares programas de espectáculos (los de noticias son un subconjunto de éstos). Katy Perry lució linda, aunque su voz no fue de lo mejor. Sólo faltaron Panda (pcsndcs) y Belinda. Metallica fue, sin duda, lo mejor en las presentaciones, que, contrario a los videos en vivo recientes de Hetfield, Lars y sus cuates, sonó bien. Y en contra de estadísticos, astrólogos, sociólogos, Manlio Fabio, los momios, el bonne sense y la tradición, Molotov no tocó (afortunadamente, pues, como diría un grande: “Mi vieja mula ya no es lo que era”).

     A pesar de no contar con Diego Luna, se mantuvo el patrioterismo que muestra a lo mexicano como algo antigringo, el “¡Viva México, cabrones!” casado con el “Pinches gringos”, la perpetuación de la mediocridad  nacional y recordar con orgullo que somos un país jodido al mostrar un manejo paupérrimo del lenguaje y el traslado continuo de un estereotipo a otro. Una ideología pueril que define lo reprochable y lo encomiable a partir de la negación del extranjero, un nacionalismo, pues, a la MTV LA. En conclusión, un evento que no es más que el onanismo intelectual de los idolitos de los chavos. Un  par de horas de autocomplacencia por parte de miembros de la raza de bronce. En fin, otro año en el que México monopoliza esta ceremonia (aunque sea por vergüenza que compartan la paternindad del monstruo con algún otro país).

Camaradas, termino así esta entrada. Prometo que la próxima no será tan frívola, bajo el riesgo de escribir basura pretenciosa (alguna vez escuché el término y me gustó) y trataré de evitar tantos lugares comunes. Mientras les recomiendo el Arrancacorazones de Boris Vian, un libro raro que garantiza horas de diversión. Se disfruta más con una Coca Cola bien fría. Buen día.


Posted by exapetatero at 07:24:48 | Permalink | Comments (3)