Monitos
Comrades, está aquí la entrada más reciente en este blog. Que la disfruten. Buen día.
“Un domingo de Super Bowl y América contra Pumas. El primer puente del año, la mitad de la ciudad se fue a Cuernavaca y un cuarto a Querétaro (…qué divertido). Además quedan aún cerca de tres meses para que sea retirada”. Intuí, bergsonsianamente, que habría poca gente en la exposición, así que fui confiadamente a verla. ¿Qué tan popular serían fotos de animalitos en el zóocalo de la Ciudad de México?
Salí de casa hacia los camiones. Subí al primero que ya estaba cercano a partir. Arrancó, aunque no estaba completamente lleno. La psicopatología de la vida cotidiana se encargaba de hacer más agradable el camino. A veces realmente risible, otras interesante y algunas más tan inverosímiles como película de Martha Higareda. Es divertido encontrar justificaciones de errores al hablar, al leer o al hacer cosas en nuestro dionisiaco icc.
Subí al metro y comienza un macabro desfile de vendedores que han sufrido severos daños mentales debido a una larga exposición al reggaeton a varios decibeles. No sólo la pasarela del transporte público fue engalanada por comerciantes de injurias sónicas. También apareció una serie de entes con ciertas deformidades que explotaban mientras “cantaban” para obtener la conmiseración de los usuarios. Claro que por conmiseración entendemos “una moneda que no fecte su economía familiar”.
Terminando la subsidiada odisea llegué al centro de esta ciudad. Mientras salía de la estación creía que posiblemente tendría tiempo de ir, después de ver el trabajo de Gregory Colbert, al MuNal…por trigésima vez. Pero la plancha estaba llena de gente y no eran manifestantes, hijos de Super Barrio o curanderos. ¡No! Eran los asistentes a la exposición. Al ver que iba a tardar más de un par de horas sólo en la fila, decidí ir a buscar otra opción gratuita cerca de ahí. Así fue como llegué a una exposición de Gabriel Vargas y Eduardo del Río.
La primera parte está enteramente dedicada a Rius, lo que me dio la idea de esta entrada. Son algunos cuantos dibujos y textos los que se presentan resaltando, todo el tiempo, el humor y la importancia para la caricatura mexicana del señor del Río. Es indudable la influencia de personas como Rius o Abel Quezada (1920-1991). Hace poco más de un año asistí a una plática impartida por Rictus, Magú, Tacho entre otros moneros. Ahí se dijo, por parte de los ponentes, que el cartón de Quezada en el que Dios crea a México sigue siendo punto de referencia en la caricatura nacional.
Se tienen entonces a dos grandes caricaturistas representativos de la segunda mitad del siglo XX (excluyo a Gabriel Vargas porque considero que es menos influyente, aunque su técnica, en dibujos serios, sea superior). Se tiene al gran caricaturista Quezada por un lado y a Rius por otro. El segundo representó en la década de los sesenta, setenta y hasta ochenta una gran crítica al PRI, al sistema político nacional, una denuncia de los abusos de las autoridades. Ninguno de los dos se caracterizó por una gran técnica del dibujo, la fortaleza de ambos estaba en las ideas. Aunque, personalmente y como podrán haber notado, prefiero al señor Abel.
El problema no está en tener como modelos a un gran humorista como Quezada, sino en haberse quedado en los chistes rojillos de hace cuarenta años de Rius . Se puede hojear la revista Proceso (el TV notas de la política) para encontrar el “mono sapiens” que ha dejado a un lado las buenas ideas para sustituirlas con un insulto y una burla fácil. Si toman un cualquier ejemplar de La Jornada encontrarán trabajos que siguen la misma línea de “mono sapiens”. He de reconocer que la técnica de Ahumada, Naranjo, Helio Flores es realmente notable, comparada con la de Quezada y Rius.
La caricatura mexicana ha pasado de ser una sátira de la política nacional a propaganda del cacique en caída del PRD. Ni siquiera es una lealtad a ciertas ideas u organizaciones. Es una burda idolatría del tlatohani tabasqueño. Para mostrarlo pueden hojear “El hijo del Chamuco” (la cual toma el nombre de la revista “El Chamuco” fundada por Rius) en la cual se critica a todos aquellos que no comulguen con el santo de Aristegui y Ricardo Rocha. Noten que no importan las ideas, lo que importa es el culto a la personalidad.
Existen pocas excepciones a esta epidemia obradorista que ha herido gravemente a la caricatura nacional. Un ejemplo es el señor Paco Calderón, quien fue calificado por el mesiánico como “caricaturista de la derecha”. Me resulta aberrante que los opinadores profesionales de la política sigan hablando en términos de “derechas” e “izquierdas”, pero me es aún más escalofriante que imbéciles conocidos como “líderes políticos” se sigan manejando así. Ha ganado el caricaturista Calderón los calificativos de “derechista” por pedir libertad económica en sus caricaturas y no tener fe en el voto por voto.
En la conferencia que mencioné en un principio, el único que tocó el tema del servilismo (aunque desgraciadamente sólo lo mencionó) de los moneros hacia la “izquierda” fue Luis Fernando. Afirmó que antes el monero era oposición al gobierno desde un lado rojillo, pero ahora que hay “partidos de izquierda” en el poder, era difícil establecer una actitud frente a ellos. Mencionó las posiciones encontradas de Ahumada y de Paco Calderón. Este último parece no ser muy apreciado en el círculo de los devotos moneros y es comprensible, pues ha demostrado, al no ser un tapetito más de todo lo que parezca rojo y abarcar con más conocimiento más temas, que la crítica gráfica no se ha perdido en discursos en el Zoócalo.